26 d’abril 2016

"En el camino" de Jack Kerouac

He leído un libro que me ha dejado bastante indiferente, pero reconozco que tiene algunos puntos sorprendentes. Ahí os van...

De Jack Kerouac en su libro "En el camino"

¿No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre? Luego llega el día de la decepción cuando uno se da cuenta de que es desgraciado y miserable y pobre y está ciego y desnudo, y con rostro de fantasma dolorido y amargado camina temblando por la pesadilla de la vida.

Comprendí que había muerto y renacido innumerables veces aunque no lo recordaba porque el paso de vida a muerte y de muerte a vida era fantasmalmente fácil; una acción mágica sin valor, lo mismo que dormir y despertar millones de veces, con una profunda ignorancia totalmente casual. Comprendí que estas ondulaciones de nacimiento y muerte sólo tenían lugar debido a la estabilidad de la Mente intrínseca, igual que la acción del viento sobre la superficie pura, serena y como de un espejo del agua. Sentí una dulce beatitud oscilante, como un gran chute de heroína en plena vena; como un trago de vino al atardecer que hace estremecerse; mis pies vacilaron. Pensé que iba a morir de un momento a otro.

(...) los estantes que se construyen hoy en día se rompen con el peso de cualquier chuchería en menos de seis meses o se vienen a bajo. Lo mismo las casas, y lo mismo la ropa. Esos hijoputas han inventado unos plásticos con los que podrían hacer casas que durarán para siempre. Y neumáticos. Los americanos mueren anualmente por millares debido a neumáticos defectuosos que se calientan en la carretera y revientan. Podrían fabricar neumáticos que nunca reventaran. Y lo mismo pasa con la pasta de dientes. Hay un chicle que han inventado y no quieren que se sepa porque si lo masticas de niño no tendrás caries en toda tu vida. Y lo mismo la ropa. Pueden fabricar ropa que dure para siempre. Prefieren hacer productos baratos y así todo el mundo tiene que seguir trabajando y fichando y organizándose en siniestros sindicatos y andar dando tumbos mientras las grandes tajadas se las llevan en Washington y Moscú.

El conductor dijo:
- Están haciendo que el coche se balancee. - Y de hecho estábamos haciéndolo al compás de nuestro ritmo y de LO que habíamos captado y de nuestra alegría al hablar y vivir y de las innumerables particularidades angélicas que acechaban nuestras almas y nuestras vidas. - ¡Oh, tío!, ¡tío! - gimió Dean - (...) piensa en ello, vamos a recorrer Denver juntos y ver qué está haciendo la gente, aunque este asunto nos importe poco, lo que importa es que LO sabemos y sabemos cómo es el TIEMPO y sabemos que todo va realmente BIEN. (...) Ahora fíjate un poco en esos de ahí delante. Están inquietos, van contando los kilómetros que faltan, piensan dónde van a dormir esta noche, cuánto dinero van a gastar en gasolina, el tiempo que hará, cuándo llegarán a su destino... como si en cualquier caso no fueran a llegar. Pero necesitan preocuparse y traicionan el tiempo con falsas urgencias o, también, mostrándose simplemente ansiosos y quejosos; sus almas de hecho no tendrán paz hasta que encuentren una preocupación bien arraigada, y cuando la hayan encontrado pondrán la cara adecuada, es decir, serán desgraciados y todo pasará a su lado y se darán cuenta y eso también les preocupará.

Otras "sorpresas" de este libro son los conciertos o jam sessions donde se divertía el protagonista. Sería mucho pedir encontrar esas jam sessions, así que me he "conformado" con una selección libre de piezas tocadas o compuestas por músicos que aparecen en el libro:

Benny Moten:


Charlie Parker:

Dizzy Gillespie:


George Shearing:


Hot Lips Page:

Lester Young:


Roy Eldridge:

Thelonius Monk: